
En una oportunidad y estando en el sur de océano Atlántico al sur del Cabo de Hornos, casi llegando al continente antártico, nos sorprendió una tormenta,que como todas ellas entrañan un peligro eminente, pero en esa situación mucho más peligroso por estar en un lugar apartado y solos, cosas que en la pesca es muy raro puesto que casi siempre hay un a flota pesquera alrededor, en tareas de pesca. Pero esa vez nos toco estar solos con un viento de ciento veinte kilómetros, y olas de quince a veinte metros de altura, en la madrugada un golpe de mar nos rompió dos ojos de buey del barco que daban a dos camarotes de la cubierta principal.
La cantidad de agua que entro y dado que los marineros estaban durmiendo fue una sorpresa bastante desagradable, dado que dichos marineros entraron en una crisis nerviosa que no los podíamos dominar y a los gritos diciendo que nos hundíamos, eso hizo que toda la tripulación se pusiera nerviosa y empezara a temer por su vida, que si en realidad estaba en peligro, se podía superar el inconveniente.
Ese mal tiempo duro cinco días, de los cuales estuvimos tres días sin maquina, solo con el motor auxiliar, puesto que del motor principal se había roto un pistón y no se podía reparar a causa del mal tiempo reinante.
Por suerte el viento y el oleaje calmó y pudimos reparar la maquina y seguir con las tareas de pesca, pero sin olvidar el mal rato pasado temiendo por nuestras vidas.
La cantidad de agua que entro y dado que los marineros estaban durmiendo fue una sorpresa bastante desagradable, dado que dichos marineros entraron en una crisis nerviosa que no los podíamos dominar y a los gritos diciendo que nos hundíamos, eso hizo que toda la tripulación se pusiera nerviosa y empezara a temer por su vida, que si en realidad estaba en peligro, se podía superar el inconveniente.
Ese mal tiempo duro cinco días, de los cuales estuvimos tres días sin maquina, solo con el motor auxiliar, puesto que del motor principal se había roto un pistón y no se podía reparar a causa del mal tiempo reinante.
Por suerte el viento y el oleaje calmó y pudimos reparar la maquina y seguir con las tareas de pesca, pero sin olvidar el mal rato pasado temiendo por nuestras vidas.
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