C
omo ya dije al principio, hay anedoctas tristes como la primera, hoy les voy a relatar algo que es por la forma que se desarrollo, mas bien alegre.
Ya les conte que mi relación con el capitán no era muy buena, pero con el desarrollo de esta experiencia llegamos a entendernos muy bien.
Resulta que un día estando en el comedor de sobremesa, llega el primer oficial y me dice que al capitán le duele una muela y si yo me animaba a sacarsela, como este señor era muy bromista y se pasaba el tiempo pensando a quien podia usar para hacerle una broma, le dije que si que no había problema, pero yo pensando que era una broma de el,( como se pueden imaginar no fuí a ver al capitán) y al rato me viene a buscar nuevamente y le digo que ya voy( tampoco fuí) y viene por tercera vez a decirme lo mismo, entonces le digo que voy a ir y que espero no sea una broma y subí al puente de mando donde se encontraba el capitán, y me dice que le duele la muela y si se la sacaba y como ya le había dicho que si, no me quedaba otra cosa por hacer que sacarsela. Asi que prepare mi poco instrumental que tenia pues carecia de los forcep que tienen los odontologos, le proporcione la anestesia y fuí yo con un poco de coraje y tambien un poco de miedo por si no la podia extraer ylo que me podia pasar, pero Dios estuvo un poco de mi parte y en el segundo intento pude extrerla, fue una alegria muy grande tanto para mi por poder resolver el problema como para el que quedo loco de contento por el alivio del dolor.
A partir de ese momento, no tuvo má que palabras de elogio para mi y con el tiempo hicimos una gran amistad, que duro por mucho tiempo hasta que el destino un día se lo llevo.
Siempre lo llevare en el recuerdo pues de lo que yo crei que era una broma nacio una amistad y compañerismo inolvidable, porque gracias a el aprendi muchas cosas de su sobre su profesión y teniamos largas charlas por la noche con el en las cuales cambiabamos opiniones sobre las contigencias cotidianas.
omo ya dije al principio, hay anedoctas tristes como la primera, hoy les voy a relatar algo que es por la forma que se desarrollo, mas bien alegre.Ya les conte que mi relación con el capitán no era muy buena, pero con el desarrollo de esta experiencia llegamos a entendernos muy bien.
Resulta que un día estando en el comedor de sobremesa, llega el primer oficial y me dice que al capitán le duele una muela y si yo me animaba a sacarsela, como este señor era muy bromista y se pasaba el tiempo pensando a quien podia usar para hacerle una broma, le dije que si que no había problema, pero yo pensando que era una broma de el,( como se pueden imaginar no fuí a ver al capitán) y al rato me viene a buscar nuevamente y le digo que ya voy( tampoco fuí) y viene por tercera vez a decirme lo mismo, entonces le digo que voy a ir y que espero no sea una broma y subí al puente de mando donde se encontraba el capitán, y me dice que le duele la muela y si se la sacaba y como ya le había dicho que si, no me quedaba otra cosa por hacer que sacarsela. Asi que prepare mi poco instrumental que tenia pues carecia de los forcep que tienen los odontologos, le proporcione la anestesia y fuí yo con un poco de coraje y tambien un poco de miedo por si no la podia extraer ylo que me podia pasar, pero Dios estuvo un poco de mi parte y en el segundo intento pude extrerla, fue una alegria muy grande tanto para mi por poder resolver el problema como para el que quedo loco de contento por el alivio del dolor.
A partir de ese momento, no tuvo má que palabras de elogio para mi y con el tiempo hicimos una gran amistad, que duro por mucho tiempo hasta que el destino un día se lo llevo.
Siempre lo llevare en el recuerdo pues de lo que yo crei que era una broma nacio una amistad y compañerismo inolvidable, porque gracias a el aprendi muchas cosas de su sobre su profesión y teniamos largas charlas por la noche con el en las cuales cambiabamos opiniones sobre las contigencias cotidianas.


